viernes, 28 de abril de 2017

NUEVA APORTACION AL LEGADO DEL PINTOR RUFINO MARTOS ORTIZ




        En mi última entrada dedicada al legado del pintor jiennense Rufino Martos, hablaba de cuatro de sus obras pictóricas. En dos de ellas, propiedad de la Diputación Provincial de Jaén, se incluía una descripción de la obra, en cambio en las otras dos, una propiedad de Juan Martos (hijo del autor) titulada “Limones” y otra propiedad del Ayto de Jaén, titulada “La Catedral de Jaén desde Senda de los Huertos”, no.

Yo tengo la suerte, modestia aparte, de tener amigos que siguen mis publicaciones en el Blog “el Chilanco Elías”, y cuál fue mi sorpresa, cuando mi amiga Águeda Mata, me propuso completar la información de las dos obras en las que no se incluía la descripción, ofrecimiento éste que le agradecí y que transcribo tal cual lo he recibido, dando desde aquí mi agradecimiento a la autora del mismo, Alba Molina, Historiadora de arte. Por cierto antes de publicarlo se lo envié a Juan Martos, el cual se quedó gratamente sorprendido por la descripción tan fenomenal que ha realizado la autora sobre la obra de su padre.

RUFINO MARTOS ORTIZ

 Breve biografía del autor:

Martos Ortiz, Rufino (Jaén, 1912-Córdoba, 1993)

 
*añadidos a la biografía*

    Ha recibido diversos premios a  lo largo de su carrera, entre los más destacados el Primer Premio de Dibujo obtenido en la Exposición Nacional del Ayuntamiento de Linares, en 1944.

   Su obra se caracteriza por paisajes realistas, que se terminará transformando en realismo impresionista, con la utilización de tonos dorados y azulados, para dar un aporte lumínico, de esta forma la luz se convierte en la protagonista, en los paisajes diurnos, mientras que en los nocturnos fuerza los celajes hacia intensidades opacas y nubladas.

     Participó en numerosas exposiciones en diferentes regiones de España, pero sobre todo en Jaén:

  • Galería del Castillo
  • Real Sociedad Económica de Amigos del País
 Y en diversas galerías pasando por Valladolid, Palencia, o Valencia entre otras.

*Descripción de dos obras*

                TÍTULO: “Limones”




  • Cronología: Años 40-50 del Siglo XX
  • Colección: Pintura
  • Estilo: Realista
  • Técnica y materiales: óleo sobre lienzo
  • Dimensiones: 100 x 80 cm
  • Ubicación: Colección de Juan Martos (hijo del pintor)
  • Procedencia: localizado en Madrid a principios de 2017, llega al Instituto Pintor Rufino Martos Ortiz a través de un marchante tras conocer la firma del pintor.










Descripción de la Obra:

     Esta pintura consta de un gran realismo, se trata de un bodegón que expone diversos elementos. En primer plano aparece una tela de color azul intenso, que sirve como especie de mantel, para sostener sobre ella algunos de los elementos. Sobre ésta se colocan unos limones sueltos y otros tres caen a ella desde una bandeja plateada. Mediante este momento de caer los limones desde la dicha bandeja, se obtiene un gran dinamismo en la composición que mezclado con el estilo realista, hace partícipe al espectador, ya que parece, al estar la tela arrugada, de manera intencionada, como si pudiéramos tirar de ella y culparnos del vuelco de los limones. El color amarillo sobre el azul hace que los limones se conviertan en los protagonistas.



       Las vasijas forman parte de otro de los bodegones que se presentan. La de mayor tamaño en el borde de la composición, de cerámica, tiene una forma más ancha en el inferior, mientras que en el superior se hace de menor proporción, con un pico vertedor, que indica que servía para almacenar líquido, su única asa parece desbordar la composición. El otro es un cántaro de hojalata en color bronce con una forma parecida, la diferencia es que contiene una tapadera que se ajusta a la boca del mismo. Su uso quizás pudiera ser para contener aceite, puesto que las de este tipo adquieren una forma similar.



      El último de los bodegones que se muestra es sobre relieves en mármol blanco, dan a la composición un gusto por lo antiguo o las ruinas. Se trata de un alto relieve en la parte posterior, que sirve como fondo de la obra. En éste se muestran una serie de figuras de perfil y cogidas de la mano, recuerda al friso de las Panateneas del Partenón, (en el que se muestra la procesión de las Panateneas, que tenía lugar cada 4 años en honor a Atenea).



       El autor adquiere tal realismo que parece como si este relieve fuera dispuesto en la pintura, y no que fuera pintura en sí.



    El otro se trata de una cabeza, no exenta, con la boca entreabierta, dando sensación de tristeza o sorpresa amarga ante algo.

      Rufino Martos consigue aquí hacer un gran estudio de la proporción y el volumen, así como también de la luz y la sombra, con la técnica del claroscuro, iluminando más las zonas destacadas, dejando el resto casi en penumbra. La obra se encuentra firmada en la esquina inferior derecha. Enmarcada por madera color caoba.













  •  Cronología:
  •  Colección: Pintura
  •  Estilo: Realista
  •  Técnica y materiales: Óleo sobre lienzo
  •  Dimensiones: 120 x 80 cm
  •  Ubicación: Puertas del Salón de Plenos. Ayuntamiento de Jaén
  •  Procedencia
Descripción de la Obra:

Es una vista panorámica de la ciudad de Jaén.

En primer plano aparecen una serie de árboles de color verde intenso, de los cuales tan solo se observa la copa de éstos, suponiendo el tronco. El suelo se forma con la mezcla de colores ocres y verdosos en el cual para simular la tierra rústica se incluyen algunas zonas elevadas y curvadas como pequeñas colinas. A pesar de que esto se encuentra en un primer plano, el protagonismo se deja para el edificio monumental del fondo. Se trata de la Catedral de Jaén, realizada con un gran detallismo y minuciosidad, que nos ayuda a identificarla como tal.

La catedral se observa desde su fachada lateral, ya que consta de gran longitud desde el transepto hacia su fachada principal. Sabemos que se trata de dicho edificio porque mantiene sus principales características, los pináculos, la cúpula sobresaliente del crucero, pero sobre todo sus peculiares torres, formadas por diversos cuerpos separados por cornisa y rematadas por un cuerpo campanario con perfectas Serlianas.

Dicho edificio adquiere mayor monumentalidad aún al estar abigarrado en un barrio de casas donde predomina el color blanco, de casas encaladas, como el ocre rojizo por el ladrillo visto. Estas casas parecen ser diminutas a causa de  la sobresaliente catedral.

El autor sigue la realidad, no idealizando para colocar las casas con un plano ordenado, dejándolas con su desorden original, algo característico de los vecindarios que rodean la Catedral, por ser los pertenecientes a la antigua judería medieval. Demuestra así admiración ante su ciudad natal.

El celaje se encuentra formado por unas espesas nubes blanquecinas que ocupan casi todo el fondo, dejando tan solo la parte final superior despejada y en un tono azulado.

Aún presentes los últimos rayos del sol, que penetran en la imagen dando lugar a tonos dorados, como observamos en las torres de la magnífica catedral, o en los límites de las nubes. Con ello el pintor hace un perfecto uso de la luz, algo propio en él, ya que deja algunas zonas más iluminadas y otras casi en penumbra. Observamos como si la luz proviniese de la parte izquierda, ya que esta zona se encuentra con menos intensidad lumínica, tapada por la montaña, que casi no se observa, de la parte izquierda.

Nos puede recordar a una obra del mismo título de José Cortés Bailén, también artista de Jaén, toma esta imagen desde una perspectiva más cercana y de menor tamaño y montada en madera (1995). 

Jaén, 28 de Abril de 2017


Bibliografía:

  • Textos : Alba Molina, Historiadora del Arte.
  • Diapositivas, fotografías  y maquetación: Miguel Mesa Molinos





4 comentarios:

  1. Siempre he pensado que mirar un cuadro necesita de una aclaración, una ayuda, el sentido interno que el artista quiere expresar con su obra.
    Cada vez admiro más a este gran pintor. Gracias. Un saludo.

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    1. Gracias Rosa por tu comentario. Si conocieras la juventud de la autora que ha hecho la descripción de la obra aún te sorprendería más. En muchas ocasiones asistes a críticas de obras por personajes que parecer que están levitando sobre los mortales que los escuchan y a final hablan mucho pero su contenido está vacío. En este caso la autora ha sabido explicar con palabras sencillas y muy acertadas, a mí entender, lo que se ve en el lienzo, sin tantas “Chominas de la Carlota”. Un saludo.
      Miguel Mesa.

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  2. Es un placer para historiadores del arte y para los que no lo son, poder observar obras de tal calidad. Gracias por tu labor, Miguel Mesa, ojalá sea posible que pueda tener un espacio para este magnífico autor algún día. Un saludo.

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    1. Muchas gracias. Tú tambien estás poniendo tu granito de arena. Un saludo.

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