sábado, 14 de octubre de 2017

LA HISTORIA DEL CRISTO DE “JOSÉ EL LANERO”, LOS BATANEROS DE LA MATEA Y LA FÁBRICA DE LANAS DE PONTONES.






Las tres historias que voy a tratar de narrar de la mejor forma posible están relacionadas entre sí por sus enclaves, los personajes y el fervor popular.

EL CRISTO DE JOSÉ "EL LANERO"


         Hace un tiempo mi amigo Rafael López secretario del <C.D. Nordic Walking de Jaén> por cierto, persona que ha puesto a practicar Marcha Nórdica a multitud de usuarios de la vía verde de Jaén - Los Villares entre los que me encuentro, pues gracias a su constancia, enseñanzas de la técnica de esta disciplina y su buen hacer, todo de manera altruista, ha dado sus frutos,  no hay más que ver a  los numerosos deportistas que hoy en día se ven marchando con dos bastones, lo que antes era inusual en nuestra ciudad. 

         Volviendo a lo nuestro,  Rafael me preguntó si conocía la existencia de una imagen de un Cristo crucificado que había visto en Pontones en una zona aledaña al alojamiento rural llamado “Refugio del Segura”, en concreto en el Pontón Bajo.

         Me quedé sorprendido pues no tenía noticia alguna del Cristo del que me hablaba,  y mira que he visitado en numerosas ocasiones Pontones e incluso he trabajado en esta villa. Me puse mano a la obra y hablé con Nicolás, vecino del Pontón Bajo que me puso al día.

         Me contó, que en el Pontón Bajo existió una “fábrica de lanas” a orillas del río Segura a su paso por Pontones, cuyo propietario fue un tal José Bellver oriundo de un pueblo llamado Cehegin de Murcia. Este individuo era conocido por los vecinos como José “El Lanero”. 



F1) Fotografía aérea del año 2004 donde se aprecia la edificación de la fábrica de lanas.


Siguió contándome que José se hizo de una imagen de un Cristo crucificado y que lo tenía en su fábrica. Aunque desconozco los detalles, al trascurso de los años la fábrica cerró y el edificio quedó en desuso hasta que unos inversores de Córdoba compraron el inmueble y construyeron en el mismo lugar un complejo rural de apartamentos denominado “Refugio del Segura”.

Me cuenta, que al demoler el edificio de la antigua fábrica,  apareció la imagen del Cristo en una esquina bajo una cubierta metálica, y fue recuperado por los nuevos dueños.




F2) Fotografía aérea del año 2017 donde se aprecia la edificación 
“El Refugio del Segura”




F3) Fotografía aérea del año 2017 donde se aprecia la ubicación de la hornacina del Cristo así como la alameda arbolada y el rio Segura



Una vez finalizada las obras, construyeron en una alameda arbolada cercana al complejo a la orilla del río Segura, y bajo un abrigo de rocas, una hornacina de cristal donde ubicaron al Cristo de José “El Lanero” para su veneración por cualquier vecino o visitante que lo deseara.





F4) Hornacina de cristal que alberga la imagen del Cristo bajo un abrigo de rocas 






F5) Detalle de la hornacina con el Cristo

La pregunta que me hice fue ¿de qué época sería el Cristo de José Berbel? Consulté a mi amigo Francisco Palomo y me comentó, a la vista de las fotografías que le envié, lo que sigue:

El Cristo es de serie, construido en pasta de madera o escayola, realizado en talleres valencianos y tiene una mezcla de escuela castellana y modelo protobarroco. Su cruz plana demuestra su alejamiento del modelo andaluz (Cruces arbóreas y esbeltas). Su morfología es adecuada en proporciones; El rostro está sereno y no dramático. Su barbilla apoyada en el pecho del lado derecho,  es de una sola traza, no bífida. Tiene 3 clavos no muy marcados en dramatismo sanguinolento. Su torso está marcado por el peso del cuerpo en “rigor mortis”. El “paño de pureza” anudado por una cuerda, está poco trabajado y vaporoso para ser modelo barroco andaluz. Sus “Potencias”  de tres cuerpos flamígeros,  están exentas de rodela o galleta. Como resumen: Sin mucho valor de orfebrería. El fervor popular supera la valía artística de la talla.
  




F6)




F6 - F7) Cristo crucificado









F8) Alameda antesala de la hornacina







F9) Ribera del río Segura


“LOS BATANEROS”



Nunca hubiera pensado que en la Sierra de Segura hubiera existido una fábrica de lanas como las de Grazalema en la provincia de Cádiz. Sé por mi amigo Daniel de los Carlillos, que a la familia de su madre la conocían en la  Matea por los “Bataneros”, pues tenían al pie del río Muso, debajo del Castillico en la Matea, un cortijo o más bien un cobertizo donde abatanaban la lana para transformarla en un tejido más uniforme, resistente y agradable de llevar. Para eso remojaban previamente los paños de lana en el río y los golpeaban con unos mazos de madera que era movida por la fuerza motriz de agua, continuaban sacándole el pelo a los paños con una especie de cepillos de pinchos, el cardador, luego seguían  con el hilado en una rueca y para terminar en un telar fabricando las prendas de abrigo ¡todo un arte!


Supongo que luego venderían las mantas a los comerciantes del pueblo y a los “regoberos” que iban por las aldeas de la sierra vendiendo o cambiando con los vecinos.

 LA “FÁBRICA DE LANAS”

     
    Ya de una forma más industrial y menos artesanal que la familia de los Bataneros, dejando la “imaginación volar” y volviendo a la historia del Cristo, José Berbel que era oriundo de la Mancha en dónde la tradición molinera por sistemas hidráulicos era muy importante, deduzco que por sus conocimientos y por pura lógica decidió ubicar la fábrica de lanas en Pontones pues podía:
  • Aprovechar la fuerza motriz del caudal del rio Segura para mover los sistemas hidráulicos que harían funcionar la maquinaría de la fábrica: la  máquina de cardar y la máquina para hilar.
  • Utilizar el caudal de agua del río para el proceso del abatanado, limpiando  la lana y extrayendo además potasa y cera utilizando agua caliente.  
  • Y por supuesto obtener el vellón de las ovejas necesario para la fabricación. La oveja Segureña que era y es abundante en la zona,  no tiene mucha lana (entre 1 y 1,3 kgrs por animal)  como las ovejas de raza merina, en cambio su carne es muy apreciada.
En la fabricación del tejido de lana, habría varios procesos tales como:

1)   Esquilar a la oveja para obtener el vellón.
2)   Limpiar la lana de polvo, hojas y ramas y lavarla para extraerle la        lanolina y la potasa.
3)   Cardarla, para que se pueda hilar.
4)   Hilar la lana en una rueca.
5)   Tejer el tejido en el telar.

   EL primer paso como es lógico era esquilar las ovejas para obtener el vellón, a continuación la lana se limpiaba (abatanado) y se calentaba en calderos con agua para extraer la potasa y la cera, pues las ovejas segregan de las glándulas sebáceas una cera que protege la lana de la humedad e impide que se apelmace y de las glándulas sudoríparas, sudor, que es rico en potasio. La cera que era y es muy apreciada (lanolina), se utilizaba en la fabricación de cosméticos de la época. Este proceso se continuaba con el cardado de la lana para hacer un tejido más uniforme, resistente y agradable de llevar. Posteriormente se hilaba y se pasaba a los telares para la fabricación de los tejidos.
        
       Es de suponer, al igual que ahora existen en algunos pueblos de nuestra provincia familias que actúan como empresas auxiliares de fábricas textiles, p.e.j.p. dedicándose a terminar prendas que previamente han cortado sobre un patrón el fabricante, habría vecinos que comprarían la lana por su cuenta o bien de sus propias ovejas y luego la llevarían a la fábrica para hilar. Otros tendrían sus telares en casa y la familia entera estaría involucrada en el tejido de los textiles y las mantas que después llevarían a la fábrica para abatanar y cardar.

Todo esto pasó hace muchos años y lo que queda de la fábrica de José EL Lanero es tan solo el Cristo,  que gracias al promotor de los apartamentos rurales, hoy se puede venerar en una alameda frondosa a la orilla del rio Segura.

Jaén, 14 de Octubre 2017  



Bibliografía:


  •   Agradeciendo a: María del Carmen Guirado de Dios por su desinteresada colaboración.
  •   Fotos, textos, diapositiva y maquetación: Miguel Mesa Molinos. 
  •   Fuentes; páginas web que se citan de Internet


8 comentarios:

  1. Miguel, sensacionales los post subidos a tu blog sobre todo el referido al Cristo de Lanero, con sencilla pero completísima información al respecto.
    Cómo bien dices, aparte de su mayor o menor riqueza artística, lo sorprendente es la ubicación en la que ha sido colocado de la cual felicitó a los promotores de la misma.
    ....y gracias por tus elogios del prólogo que en absoluto merezco...casi siempre recibo un poquito más de lo que doy.

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    1. Muchas gracias por tu comentario. Sobre el prólogo: “lo escrito, escrito está”. Un saludo

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  2. En esta ocasión vuelves a sorprenderme por el desconocimiento que tenía de la imagen del Cristo y por la historia tan bien detallada de esa fábrica de lanas en Pontones. Un nuevo lugar para visitar, sin duda. Enhorabuena.

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    1. Gracias Rosa por tu comentario. Tengo que ampliar esta nueva entrada en una próxima visita a Pontones, seguro que me contarán historias apasionantes. Un abrazo.

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  3. Madre mía Miguel que eres un pozo de sabiduría sin fin!!
    No dejas de sorprenderme incluso con lo más cercano a mi... solo se me ocurre darte de nuevo las gracias porque además de que no paras de investigar para enriquecer tus amplios conocimientos, además lo compartes con todos...MUCHAS GRACIAS!!
    Preciosos relatos otra vez!!

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    1. Gracias Rocío por tus inmerecidos elogios. Eres de una tierra que está llena de encanto, de tradiciones, de gentes sorprendentes……. El día que estuve en Pontones me encontré con un vecino que tenían multitud de historias que me las quería contar: El tesoros íbero de Santiago, El paisano que acompaño a Cristóbal Colón en el descubrimiento de América… he quedado en ir a verle. Si hay algo que estoy plenamente de acuerdo contigo, es compartir lo poquito que sabe uno con los demás ¡y te llevas una cada sorpresa! (agradable). Gracias de nuevo.

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  4. Miguel, muy interesante la historia del cristo. Gracias a ti sé mucho más acerca de esta talla y ya podré dar más información a todo aquel que pase por Pontones, mi pueblo.

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  5. Gracias a ti por tu comentario. Lo más importante de todo esto es ver como una simple historia le hace a uno sentirse orgulloso de su patrimonio más cercano y además compartirlo. Un abrazo.
    Miguel Mesa

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