miércoles, 18 de octubre de 2017

LAS CAPILLAS DOMICILIARIAS EN LA POBLACIÓN DE PONTONES Y LA MATEA Y LA IGLESIA PARROQUIAL DE NTRA. SEÑORA DEL ROSARIO.



     En mi anterior publicación contaba la historia del Cristo de “José EL Lanero” que se encuentra en Pontones, en concreto en el Pontón Bajo. Cuando visité Pontones  tenía dos objetivos: documentar la historia del Cristo de José “El Lanero”,  e indagar sobre una costumbre muy arraigada en Pontones y que sigue aún hoy viva como en antaño: “Las Capillas domiciliarias”.

Lo comenté con mi amiga Rocío Ojeda, y me confirmó que también en la Matea existe la práctica de esta religiosidad popular bajo el auspicio de una “Hermandad” de mujeres a la que pertenece su madre.

¿Qué son las Capillas domiciliarias?

   

      Las capillitas u hornacinas son urnas de madera que contienen la imagen de un Santo o de una Virgen protegida por un cristal que circulan por los hogares según un orden preestablecido, para unir en la oración y en la piedad a las familias devotas. 



F1) La Virgen Dolorosa en una urna de cristal. Se venera en la iglesia parroquial de Ntra. Señora de la Asunción en Hornos.


         En la Sierra de Segura esta práctica o costumbre existía en numerosos pueblos,  aunque no era exclusiva de este territorio, pues me acuerdo cuando era chavea de verlas circular por algunas casas de Jaén,  en donde vivo. 

         Mi primer contacto con las “Capillas Limosneras” como las llamo,  fue en la iglesia parroquial de Hornos “Ntra. Señora de la Asunción” . En la sacristía había varias capillas con las imágenes entre otras,  de la huida de la Sagrada Familia a Egipto,  San Jose con el niño y El Nazareno o La Milagrosa. 



F2) 



F3)

F2-F3) Capillas limosneras en la sacristía de la Iglesia  Parroquial de Hornos.

  Sus orígenes


         En el libro “Religiosidad Popular: Capillas Domiciliarias (María José Manzanares y Rosario Gallego - Patronato Municipal de Cultura Alcázar de San Juan, 2009)”  sus autoras nos dicen  que su origen se remonta al siglo XV, o incluso antes; que surgen de la devoción a la Virgen y a los Santos por parte de la comunidad franciscana y de las órdenes de caballerías medievales. Que las hornacinas de la Virgen del Carmen, San Antonio de Padua y San Francisco de Asís, circulaban por los hogares según un orden preestablecido, para unir en la oración y en la piedad a las familias devotas y que junto a ellas, a veces figuraba un libro de oraciones y una hucha para depositar limosnas.

         Es muy probable que la orden franciscana en la etapa de adoctrinamiento del recién descubierto continente americano, fuera la encargada de difundir esta forma de culto para evangelizar a los indígenas en creyentes,  pues las capillas de madera con las imágenes eran más fáciles de transportar a lejanas distancias. En la actualidad esta tradición aún perdura en algunos lugares de Norteamérica como de Sudamérica.

Las Hermandades de mujeres: su organización


         Las capillas han sido veneradas y cuidadas por mujeres, siendo piezas fundamentales en la pervivencia de esta tradición, transmitiéndose de unas generaciones a otras.

         En la sierra,  por la información que me ha llegado, están organizadas en Hermandades, con la siguiente escala de responsabilidades:

  •  La Celadora: Es la responsable de la capilla, primero se encarga de buscar a la gente y luego de revisar y renovar la lista, si hace falta, aparte de recoger el dinero y de llevarlo a la parroquia, que es la encargada de invertirlo en un fin determinado. Hecho ésto,  la pone de nuevo en funcionamiento  limpiándola y preparándola. En caso de que ésta no llegue, la busca por las casas hasta dar con ella para ponerla en funcionamiento nuevamente. Es también la encargada de elaborar el listado y tiene que estar al tanto de la gente fallecida o que cambia de residencia.
  • El Coro: son las mujeres que se encuentran en la lista de la capilla que va pasando de casa en casa. Tiene una composición “ideal” de treinta personas. La capilla se pasa al anochecer, no es retenida más de veinticuatro horas en las casas.
  •  La Titular: Es la dueña de la capilla, comprada por algún familiar suyo o por ella misma. Esta puede retirarla de circulación en el momento que lo desee, que generalmente ocurre en caso de fallecimiento de la misma o por el mal estado de conservación de la capilla.

 Las capillas de Pontones


         En Pontones existen dos capillas,  ambas con la imagen de la Virgen Milagrosa, una más moderna en el Pontón Alto (1960)  y otra más antigua anterior a la Guerra Civil circulando por el Pontón Bajo.

         Con mi amigo Nicolás estuvimos buscando entre los vecinos del Pontón Bajo,  dónde podría estar esa mañana la capilla de la Milagrosa. Al final,  después de preguntar a varias vecinas, la encontramos en la casa de Enrique Molina junto a la iglesia Parroquial de Ntra. Señora del Rosario (SXIX). 



F4) Capilla limosnera con la imagen de la Milagrosa (de los años 30) en la casa de Enrique Molina en el Pontón Bajo. Se puede observar en la contrapuerta la lista del Coro.
      
          María prima de Enrique, por cierto he quedado emplazado con él pues tiene mil historias de Santiago que contarme, me dijo que la capilla era de sus padres. Durante la guerra civil y con el fin de que no se la confiscaran, todas las mañanas la introducía en el serón de su borrico y se la llevaba al hortal, hasta por la noche que regresaba a la casa y así la salvo de la quema.   


F5) Capilla limosnera con la imagen de la Milagrosa (1960) que circula por el  Pontón Alto.
        

   El ritual

         Yo que he visitado en numerosas ocasiones el convento de San José de la Carmelitas Descalzas de Jaén, al acercarme al torno y llamar, la hermana tornera desde dentro nos interpela con la jaculatoria: ¡Ave María Purísima!, a lo que le contesto: ¡Sin pecado concebida!.  Esto que podrá resultar para los más modernos “ñoño o trasnochado”, tiene una riqueza inmensa a mi sentir. Pues bien, en relación a las capillas cuando uno entra en una casa donde está la capilla,  hay una jaculatoria preciosa que nos recuerda:

¡OH! que ingrato que sería, si el que en esta casa entrare, por olvido se olvidare, de decir: ¡Ave María!, pero si después de oír la palabra tan celestial, no responde singular: ¡Sin pecado concebida!

     En el inicio de esta publicación decía que a veces figuraba junto a la capilla, un libro de oraciones y una hucha para depositar limosnas. En la actualidad creo que no existe ningún ritual para la entrega o salida de la capilla de las casas, al menos que yo sepa,  aunque si he podido recuperar algunas oraciones al respecto:

Oración de saludo

Santa María, Visitadora de los Hogares, recibe el saludo de esta familia que al verte aquí, dentro de casa, no acierta a decir otra cosa que las palabras que el Espíritu Santo inspiró a Santa Isabel cuando Tú la visitaste:
¡Bendita Tú eres entre todas las mujeres! ¿Y de dónde a nosotros que nos visite la Madre de Dios?
Sabemos, querida Madre, que tus delicias son vivir entre tus hijos. Sabemos que vienes porque nos amas, porque quieres hacernos sentir tu poderosa intercesión ante el Señor.
En nuestro hogar no vas a encontrar sino pobreza, miseria y pecado. Pero, por eso, queremos tenerte entre nosotros:
Para que tu presencia nos lleve a la persona de Jesucristo, tu Hijo. Para que los tesoros de tus manos llenen la vaciedad de las nuestras. Para que Jesús, fruto de tu vientre, destruya el fruto de nuestro egoísmo, perdonando nuestros pecados.
Vencedora de todas las batallas de Dios, Virgen de los pequeños y de los grandes milagros de cada día, recibe el homenaje de esta familia que te recibe en su hogar y haz que durante tu estancia entre nosotros te sintamos:
COMO UNA LUZ que nos ilumina y no se apaga.
COMO UN PERFUME que nos atraiga hacia Ti y nos acerque a Cristo. COMO UNA FUERZA que nos sostenga para vivir dignamente como hijos tuyos y hermanos de Jesucristo, que siempre vive para interceder por nosotros ante el Padre Celestial.
¡OH María, sin pecado concebida, ruega por nosotros que recurrimos a Ti!
(Récense tres Avemarías intercalando esta jaculatoria).

Oración de despedida

Adiós, Virgen Misericordiosa, Virgen Compasiva, Vida, Dulzura y Esperanza nuestra.
Ha llegado la hora de despedirte, pero antes de que salgas de nuestra morada queremos expresarte nuestro agradecimiento porque nos has visitado.
¡Gracias porque nos has facilitado convivir más cerca de Ti!
Perdona nuestras indelicadezas y desatenciones, nuestras mezquindades y olvidos.
Y antes de salir danos tu bendición para que crezcan, como tu Hijo, en sabiduría y en gracia divina, a la vez que crecen en edad.
Bendice a los mayores, para que acertemos a llevar a cabo la misión de ser testigos del Reino de Dios entre los hombres.
Enciende en nosotros la luz de una constante conversión y un ansia de sincera renovación cristiana.
Límpianos del pecado. Danos la sal y el aceite divinos para que nuestra vida tenga el sabor de Cristo. Y aumenta en nosotros el vino generoso de la fortaleza para hacer frente, como Tú, a las dificultades de la vida y poder vencer en el combate de la fe.
¡Oh María!, aunque te vas, no nos dejes; aunque no te veamos, haznos sentir siempre tu presencia y que el próximo mes podamos ser menos indignos de recibirte y entronizarte en nuestro hogar, para que Tú lo llenes de Cristo y Él nos conceda, junto a Ti, un lugar en su Reino Glorioso.

 LA IGLESIA DE PARROQUIAL DE NTRA. SEÑORA DEL ROSARIO.


        Pequeña iglesia de los Siglos XVIII-XIX,  de una sola nave, situada junto al arroyo que divide Pontones. Tiene planta rectangular, cubierta a dos aguas, fachada sencilla terminada en un cuerpo plano de campanas y toda ella en consonancia con el tipo de arquitectura circundante, con portada de piedra. Construido a finales del siglo pasado cuando la atención espiritual estaba a cargo de la parroquia de Segura de la Sierra. 





F6) Fachada de la Iglesia Parroquial  Ntra. Señora del Rosario en Pontones
  



F7) Presbiterio
  


F8) Interior de la nave y al fondo el coro 

  



F9) Imagen de Ntr.Padre Jesús Nazareno en una capilla interior de la nave central



F10) Imagen de la Virgen  Dolorosa en una hornacina en  la nave central




F11) Imagen del Señor Resucitado en una  hornacina en  la nave central




F12) Baptisterio con la pila bautismal en el lateral de  la nave central

Jaén, 18 de octubre de 2017

Bibliografía:

·                 Agradeciendo a: María del Carmen Guirado de Dios por su desinteresada colaboración.
·                 Fotos, textos, diapositiva y maquetación: Miguel Mesa Molinos. 
·                Fuentes;  “Religiosidad Popular: Capillas Domiciliarias (María José Manzanares y Rosario Gallego –                         Patronato Municipal de Cultura Alcázar de San Juan, 2009)”.

sábado, 14 de octubre de 2017

LA HISTORIA DEL CRISTO DE “JOSÉ EL LANERO”, LOS BATANEROS DE LA MATEA Y LA FÁBRICA DE LANAS DE PONTONES.






Las tres historias que voy a tratar de narrar de la mejor forma posible están relacionadas entre sí por sus enclaves, los personajes y el fervor popular.

EL CRISTO DE JOSÉ "EL LANERO"


         Hace un tiempo mi amigo Rafael López secretario del <C.D. Nordic Walking de Jaén> por cierto, persona que ha puesto a practicar Marcha Nórdica a multitud de usuarios de la vía verde de Jaén - Los Villares entre los que me encuentro, pues gracias a su constancia, enseñanzas de la técnica de esta disciplina y su buen hacer, todo de manera altruista, ha dado sus frutos,  no hay más que ver a  los numerosos deportistas que hoy en día se ven marchando con dos bastones, lo que antes era inusual en nuestra ciudad. 

         Volviendo a lo nuestro,  Rafael me preguntó si conocía la existencia de una imagen de un Cristo crucificado que había visto en Pontones en una zona aledaña al alojamiento rural llamado “Refugio del Segura”, en concreto en el Pontón Bajo.

         Me quedé sorprendido pues no tenía noticia alguna del Cristo del que me hablaba,  y mira que he visitado en numerosas ocasiones Pontones e incluso he trabajado en esta villa. Me puse mano a la obra y hablé con Nicolás, vecino del Pontón Bajo que me puso al día.

         Me contó, que en el Pontón Bajo existió una “fábrica de lanas” a orillas del río Segura a su paso por Pontones, cuyo propietario fue un tal José Bellver oriundo de un pueblo llamado Cehegin de Murcia. Este individuo era conocido por los vecinos como José “El Lanero”. 



F1) Fotografía aérea del año 2004 donde se aprecia la edificación de la fábrica de lanas.


Siguió contándome que José se hizo de una imagen de un Cristo crucificado y que lo tenía en su fábrica. Aunque desconozco los detalles, al trascurso de los años la fábrica cerró y el edificio quedó en desuso hasta que unos inversores de Córdoba compraron el inmueble y construyeron en el mismo lugar un complejo rural de apartamentos denominado “Refugio del Segura”.

Me cuenta, que al demoler el edificio de la antigua fábrica,  apareció la imagen del Cristo en una esquina bajo una cubierta metálica, y fue recuperado por los nuevos dueños.




F2) Fotografía aérea del año 2017 donde se aprecia la edificación 
“El Refugio del Segura”




F3) Fotografía aérea del año 2017 donde se aprecia la ubicación de la hornacina del Cristo así como la alameda arbolada y el rio Segura



Una vez finalizada las obras, construyeron en una alameda arbolada cercana al complejo a la orilla del río Segura, y bajo un abrigo de rocas, una hornacina de cristal donde ubicaron al Cristo de José “El Lanero” para su veneración por cualquier vecino o visitante que lo deseara.





F4) Hornacina de cristal que alberga la imagen del Cristo bajo un abrigo de rocas 






F5) Detalle de la hornacina con el Cristo

La pregunta que me hice fue ¿de qué época sería el Cristo de José Berbel? Consulté a mi amigo Francisco Palomo y me comentó, a la vista de las fotografías que le envié, lo que sigue:

El Cristo es de serie, construido en pasta de madera o escayola, realizado en talleres valencianos y tiene una mezcla de escuela castellana y modelo protobarroco. Su cruz plana demuestra su alejamiento del modelo andaluz (Cruces arbóreas y esbeltas). Su morfología es adecuada en proporciones; El rostro está sereno y no dramático. Su barbilla apoyada en el pecho del lado derecho,  es de una sola traza, no bífida. Tiene 3 clavos no muy marcados en dramatismo sanguinolento. Su torso está marcado por el peso del cuerpo en “rigor mortis”. El “paño de pureza” anudado por una cuerda, está poco trabajado y vaporoso para ser modelo barroco andaluz. Sus “Potencias”  de tres cuerpos flamígeros,  están exentas de rodela o galleta. Como resumen: Sin mucho valor de orfebrería. El fervor popular supera la valía artística de la talla.
  




F6)




F6 - F7) Cristo crucificado









F8) Alameda antesala de la hornacina







F9) Ribera del río Segura


“LOS BATANEROS”



Nunca hubiera pensado que en la Sierra de Segura hubiera existido una fábrica de lanas como las de Grazalema en la provincia de Cádiz. Sé por mi amigo Daniel de los Carlillos, que a la familia de su madre la conocían en la  Matea por los “Bataneros”, pues tenían al pie del río Muso, debajo del Castillico en la Matea, un cortijo o más bien un cobertizo donde abatanaban la lana para transformarla en un tejido más uniforme, resistente y agradable de llevar. Para eso remojaban previamente los paños de lana en el río y los golpeaban con unos mazos de madera que era movida por la fuerza motriz de agua, continuaban sacándole el pelo a los paños con una especie de cepillos de pinchos, el cardador, luego seguían  con el hilado en una rueca y para terminar en un telar fabricando las prendas de abrigo ¡todo un arte!


Supongo que luego venderían las mantas a los comerciantes del pueblo y a los “regoberos” que iban por las aldeas de la sierra vendiendo o cambiando con los vecinos.

 LA “FÁBRICA DE LANAS”

     
    Ya de una forma más industrial y menos artesanal que la familia de los Bataneros, dejando la “imaginación volar” y volviendo a la historia del Cristo, José Berbel que era oriundo de la Mancha en dónde la tradición molinera por sistemas hidráulicos era muy importante, deduzco que por sus conocimientos y por pura lógica decidió ubicar la fábrica de lanas en Pontones pues podía:
  • Aprovechar la fuerza motriz del caudal del rio Segura para mover los sistemas hidráulicos que harían funcionar la maquinaría de la fábrica: la  máquina de cardar y la máquina para hilar.
  • Utilizar el caudal de agua del río para el proceso del abatanado, limpiando  la lana y extrayendo además potasa y cera utilizando agua caliente.  
  • Y por supuesto obtener el vellón de las ovejas necesario para la fabricación. La oveja Segureña que era y es abundante en la zona,  no tiene mucha lana (entre 1 y 1,3 kgrs por animal)  como las ovejas de raza merina, en cambio su carne es muy apreciada.
En la fabricación del tejido de lana, habría varios procesos tales como:

1)   Esquilar a la oveja para obtener el vellón.
2)   Limpiar la lana de polvo, hojas y ramas y lavarla para extraerle la        lanolina y la potasa.
3)   Cardarla, para que se pueda hilar.
4)   Hilar la lana en una rueca.
5)   Tejer el tejido en el telar.

   EL primer paso como es lógico era esquilar las ovejas para obtener el vellón, a continuación la lana se limpiaba (abatanado) y se calentaba en calderos con agua para extraer la potasa y la cera, pues las ovejas segregan de las glándulas sebáceas una cera que protege la lana de la humedad e impide que se apelmace y de las glándulas sudoríparas, sudor, que es rico en potasio. La cera que era y es muy apreciada (lanolina), se utilizaba en la fabricación de cosméticos de la época. Este proceso se continuaba con el cardado de la lana para hacer un tejido más uniforme, resistente y agradable de llevar. Posteriormente se hilaba y se pasaba a los telares para la fabricación de los tejidos.
        
       Es de suponer, al igual que ahora existen en algunos pueblos de nuestra provincia familias que actúan como empresas auxiliares de fábricas textiles, p.e.j.p. dedicándose a terminar prendas que previamente han cortado sobre un patrón el fabricante, habría vecinos que comprarían la lana por su cuenta o bien de sus propias ovejas y luego la llevarían a la fábrica para hilar. Otros tendrían sus telares en casa y la familia entera estaría involucrada en el tejido de los textiles y las mantas que después llevarían a la fábrica para abatanar y cardar.

Todo esto pasó hace muchos años y lo que queda de la fábrica de José EL Lanero es tan solo el Cristo,  que gracias al promotor de los apartamentos rurales, hoy se puede venerar en una alameda frondosa a la orilla del rio Segura.

Jaén, 14 de Octubre 2017  



Bibliografía:


  •   Agradeciendo a: María del Carmen Guirado de Dios por su desinteresada colaboración.
  •   Fotos, textos, diapositiva y maquetación: Miguel Mesa Molinos. 
  •   Fuentes; páginas web que se citan de Internet